En época de la guerra del pacífico, las tropas chilenas que resguardaba la “frontera de la Araucanía” debieron ser enviadas al frente de batalla en Perú, situación que aprovecharon los araucanos para recuperar sus territorios. Sin embargo una vez tomada Lima (11881), el presidente Domingo Santa María, dispuso que el Gral. Gregorio Urrutia Venegas junto a tropas que regresaban de la guerra volvieran a pacificar la Araucanía.

 

El general Urrutia estimó que el cauce del Río Cautín era un buen referente para fundar los fuertes que resguardarían nuestra soberanía, pero el clima invernal y la fama de indomables del grupo pehuenche situado en la cordillera, hizo detener a las tropas en una especie de meseta entre el río Blanco y el estero Manzanoco, donde indígenas relativamente pacíficos, permitirían el 12 de Marzo de 1882 fundar el “Fuerte de Curacautín".

 

Existen varias hipótesis sobre el origen del nombre, pero el más aceptado hoy e día, señala que viene de las voces indígenas “cura = piedra”, “cahuín= reunión, es decir “lugar de reunión”.